Por José Manuel Bueno Calle Exjugador del CD Coria y secretario de la Asociación de Veteranos Caurienses de Fútbol.
Ondeaban las enseñas azules celestes y blancas aquella calurosa tarde del domingo, 24 de mayo de 1987, sobre el vetusto Campo de La Isla.
El fortín del fútbol cauriense desde hacía ya más de treinta años, que presentaba un lleno histórico de esos que narran las crónicas de antaño de hasta la bandera, como testigos del desenlace del primer encuentro de la eliminatoria de la Promoción de Ascenso a Tercera División del Fútbol Nacional entre los equipos del CD Coria y del CP Guareña.
Partido de ida
- La hora del choque se acercaba pausadamente ante la atenta y aficionada mirada de la milenaria ciudad episcopal que, desde la planicie de su terraza, ofrecía a los visitantes su hospitalaria bienvenida.
- Como también lo sigue haciendo igualmente hoy en día a cuantos conjuntos pisan este veterano terreno de juego, a la vez que largas hileras de aficionados hacían colas en las taquillas para retirar el billete que les catapultara a la gloria.
Todo estaba preparado
La Isla se había vestido de gala y mostraba un terreno de juego en perfectas condiciones para la práctica del fútbol.
- Una alfombra de limosa y fértil tierra de vega sabiamente gradeada y acondicionada por los Hermanos Perianes, aunque bastante seca por los calores extremos, que hacía necesario el riego por aspersión empapando tímidamente el agua las capas más finas de la superficie por donde debía rodar el balón.
- El ruido, el alborozo y el optimismo eran cada vez más nítidos en los alrededores y en el interior del campo, donde muchos aficionados poblaban ya, desde tempranas horas, el muro de asiento que rodeaba al coliseum del fútbol cauriense por aquellos entonces, llenos de excitación y nerviosismo, mientras que los jugadores, primero los del CP Guareña y posteriormente los del CD Coria, irrumpían en el terreno adyacente para iniciar los ejercicios previos del calentamiento.
El semblante de los jugadores locales era de calma tensa
- Pues sabían lo que se jugaban en aquel envite que la fortuna les había puesto delante del tapete, después de largos años esperando una ocasión tan propicia como ésta.
- Unos últimos consejos, unas últimas palabras de aliento, el conjuro y el grito unánime de guerra, porque se acercaba el momento.
Con el reloj de la villa marcando las 17:55 horas
- Saltaban al terreno de juego el conjunto pacense con su equipación habitual compuesta por camiseta roja, calzón y medias azules.
- Seguidamente a continuación el equipo cacereño vistiendo también con su primera indumentaria formada por camiseta celeste, pantalón y medias blancas que, arropados por una multitud de banderas, eran arengados por sus incondicionales a través de un generoso pasillo de honor presagiando un emocionante encuentro, como aquéllos de tantas otras tardes de glorias de fútbol jugados en La Isla.
Once de gala
Un CD Coria que alineaba su equipo de gala formado por: Manolo (1) en la portería; Juanmi (2), Infante (5) y Carlos (4) en defensa; José Pedro (8), Javi (6), Bueno (9) y Rico (10) en mediocampo; con Cheli (3), Luis (7) y Rivas (11) en ataque; y como suplentes de lujo: Chema (12), Melo (13), Bermejo (14) Montero (15) y Mario (16)
Quedando fuera de la convocatoria
- Arturo, Chano y Alberto por lesión.
Con Antonio Gómez, como entrenador, y como utillero el siempre recordado por los jugadores, el Sr. Don José Lisero.
Planteamiento ofensivo por parte celeste
- Una alineación y un planteamiento o esquema de juego extremadamente ofensivo para aquella época (1-3-4-3), que demostraba la valentía y el arrojo del conjunto cauriense por llevarse el primer envite del encuentro de ida
- Mientras que el CP Guareña perfilaba el clásico dibujo conservador (1-4-4-2), esperando poder cerrar la eliminatoria en su campo en el partido de vuelta.
Y, tras el preceptivo saludo de agradecimiento de los jugadores visitantes y locales desde la medular del terreno de juego hacia la nutrida afición cauriense que se había dado cita en buen número aquella tarde.
Una vez sorteados ambos campos, posicionado el CD Coria en el Fondo Este como de costumbre y en el Oeste el CP Guareña, con la táctica y la lección bien aprendida por los hombres de Antonio Gómez, un estratega que no dejaba nada a la improvisación, de ahí el baile de ciertos dorsales, el colegiado del partido daba comienzo a la primera parte del choque.
Primeros minutos
Un encuentro, en el que ya desde el pitido inicial los jugadores del equipo de las Vegas del Alagón se mostraron muy agresivos presionando en todo el campo, luchando cada balón y buscando sin desfallecimiento la portería contraria del equipo de las Vegas Altas del Guadiana que, agazapado atrás, acumulaba muchos jugadores en defensa para contragolpear en las salidas, pero viéndose impotente en cómo parar las continuas llegadas e incursiones de los jugadores celestes, que anotaron el primer disparo a puerta desde fuera del área a cargo de Bueno, en el minuto 6, que se perdería por lo alto del arco sin mayores consecuencias.
- Un conjunto local del CD Coria que, aunque tiró de fútbol rudimentario, también tuvo lances de técnica cuando se lo permitió el contrario.
Además de lucha y entrega por hacerse con la posesión del esférico, y ciertas gotas de calidad en el centro del campo puestas por Javi y Bueno, llevando y dirigiendo la manija del juego, junto con José Pedro, haciendo estragos por el carril derecho, y Rico, bregando incansable como de costumbre en la banda izquierda de la zona ancha del círculo central.
Primer gol y delirio en las gradas
Así, de tanto rondar el área contraria, llegaría el primer tanto anotado por Rivas, en el minuto 14, al aprovechar un error de la defensa contraria, tras un pase en profundidad de Javi, batiendo hábilmente por bajo al guardameta guareñense poniendo el 1-0 en el marcador.
- Y, con el gol, el delirio en las gradas, al tiempo que decenas de banderas flameaban lanzando los colores celestes y blancos al transparente cielo cauriense.
Segundo gol local
Un dominio del CD Coria, cada vez más evidente, que obligó al CP Guareña a replegar sus líneas defensivas, sucediéndose las ocasiones a través de las oportunidades que se perdían por encima del arco visitante, como la de José Pedro, en el minuto 16, con un chut desde fuera del área.
- Dos minutos después, en el 18, una falta botada por Javi desde la banda izquierda era aprovechada oportunistamente por Luis en un mal despeje del portero, tras cabezazo de Rico, que dejaba muerto el balón en el área pequeña para que el ariete celeste le batiera por bajo tras lanzarse a ras de suelo a por el balón, adelantándose pillamente a la defensa, estableciendo el 2-0 en el marcador.
El campo era un clamor
El millar de personas que abarrotaban La Isla evidenciaban con entusiasmo que el objetivo estaba cada vez más cerca, tras constatar como los jugadores celestes imponían su ley en el centro del campo, en tanto que del equipo rojillo no se registraba la anotación de ni un solo lanzamiento entre los tres palos del arco defendido por Manolo que asistía, al encuentro, como un mero espectador más, sin tener que sacar a relucir sus principales cualidades que siempre le caracterizaron como fueron la humildad, los buenos reflejos y la agilidad de un felino.
A su vez, y sin mayores sobresaltos, desde el centro de la zaga, Infante se erigía como siempre en todo pundonor, siendo contundente en los cruces y soberbio en los balones por alto, con un Carlos que otorgaba la pauta de la tranquilidad y la veteranía del saber estar, estando constantemente bien colocado tapando el lateral zurdo, que junto con Juanmi, por el lateral diestro, siguió siendo ese jugador infranqueable que sacaba el balón jugado y le arruinaba la tarde a todo delantero que le tocara en turno, y finalmente Melo que, aguerrido, duro y eléctrico, le puso fibra al carril izquierdo en los últimos compases del encuentro.
- Un equilibrio en defensa, que se correspondía con la solidez en la medular celeste, atribuida principalmente a la veteranía del capitán Javi, jugador de calidad y experiencia que tejía su particular tela de araña sobre la galleta central para iniciar y repartir el juego local, pasando por la elegancia, la visión de juego al primer toque y los centros medidos de rosca de Bueno, junto al temperamento, la magia y la excelencia del otro canterano y mediopunta José Pedro, incrustado en este choque en el carril derecho, hasta el incombustible Rico, tenaz batallador que demolía con entrega y jerarquía todo lo que circulaba por la banda izquierda.
Con 2-0 se llegó al descanso
- De esta manera, con el resultado favorable de 2-0, alcanzaban el merecido descanso los guerreros caurienses que hoy, más que nunca, al igual que los vetustos encinares extremeños repletos de humildad y fortaleza, como símbolos inequívocos de la tierra que les dio vida y asiento a lo largo de su historia, supieron disputarle, con valor y coraje, el trono del ascenso a los altivos guareñenses.
Jugadores a vestuarios
- Una vez dentro de los vestuarios, y transcurrido un breve espacio de tiempo para la relajación del cuerpo y la mente, las consignas ofrecidas por el míster local a sus pupilos siguieron siendo las mismas
- “Orden, tranquilidad, presión, sacrificio y entrega…”, quedaban otros 45 minutos por delante y no se podía tirar, por la borda, el trabajo desarrollado durante toda la primera parte.
- Una serenidad y una calma, la mostrada por los disciplinados jugadores caurienses, que contrastaba en cambio con el entusiasmo, la felicidad y el deleite de los cientos de aficionados que, en corrillos desde sus asientos.
- O bien en grupos desde la abarrotada barra del Bar del Campo de Fútbol, no hacían otra cosa que hacer comentarios sobre la superioridad mostrada por el equipo durante todo el primer tiempo, a la vez que apostaban cuántos goles más se conseguirían en la segunda parte.
- Unas cábalas, que enjuiciaban todo lo contrario entre los hinchas guareñenses, que pronosticaban malos augurios para su equipo tras lo visto en los primeros 45 minutos de juego.
Segunda mitad
Con los jugadores nuevamente en el terreno de juego, se reanudaba el encuentro mostrándose ahora más cauteloso el CD Coria en los primeros compases del segundo tiempo, guardando con celo su portería, al objeto de no verse sorprendido por las primeras oleadas que se esperan del conjunto visitante.
- Tanto es así, que en los minutos 46 y 48 propiciaba sus primeros disparos a puerta el CP Guareña, aunque desviado y sin consecuencias el primero, y atajado por bajo el segundo, pretendiendo ofrecer con ello otra imagen e intentando reducir las distancias en el marcador, a través de una tímida presión más arriba, pero sin desguarnecer su defensa.
El 3-0 llegaba a balón parado
En cambio, habían transcurrido tan sólo 5 minutos de juego de la reanudación cuando José Pedro era derribado en falta indirecta a treinta metros del área contraria, ligeramente escorada a la izquierda del arco defendido por el guardameta guarañense, y, mientras se montaba la barrera defensiva, Bueno le hacía una marca en el suelo de hacia dónde debía mandarle su compañero el balón en el toque de lanzamiento, siendo hasta ese precisamente punto al que se encaminó el esférico, tras ser botada la infracción, propinándole el mediocentro un potente zurdazo que hacía que el mismo se colase como un misil en las mallas de la portería, ajustado a la cepa del palo derecho, sin que la estirada del portero pudiese hacer nada por detenerlo.
Un certero y contundente disparo desde más de veinticinco metros, que hacía que en el marcador campeara el 3-0 en el minuto 51. Un lujo para la retina de los aficionados, como para la de sus propios compañeros desde el banquillo que, impulsados por la emoción que les embargaba, rompieron el tabique de albañilería frontal del mismo al salir todos juntos al unísono para celebrar tan soberbio golazo. Tan expectantes y seguros estaban del acierto del lance, que incluso Montero, suplente aquella tarde, gritaba desde la propia banda: “sabía que lo metía…”.
Quedaba más de media hora larga de juego y todo estaba encarrilado
Un gol que provocaba la esperanza en la grada y abría la puerta al desenlace final del encuentro.
- A raíz del mismo, el CP Guareña, que intentó estirarse un poco más con la intención de hacer algún gol que le metiera en la eliminatoria, sintió que tenía pie y medio fuera de ella; mientras que el CD Coria, cogía aire esperando a que su adversario se le echase encima para finiquitarle a la contra.
Luisito anotaba el cuarto tanto
- Una juiciosa estrategia ésta, que en el minuto 66 vería sus frutos, cuando Luisito, de manera hábil, se zafó de la marca de su defensor mediante un elegante “sombrero” para batir al portero en su salida de una bonita “vaselina”, justo al borde del área grande, que nada pudo hacer por atajar el balón poniendo un rotundo 4-0 en el marcador que hacía explotar de satisfacción al público que advertía cada vez más cerca tan histórico y ansiado ascenso
Las posibilidades de remontada se desvanecían en las filas guareñenses
- El conjunto de las Vegas Altas del Guadiana se veía acorralado y abochornado por el de las Vegas del Alagón, lo que hizo que bajara los brazos permitiendo así que el CD Coria se estirase inteligentemente para dar el zarpazo final a la eliminatoria.
De cabeza llegaba el quinto
- Corría el minuto 70, cuando un centro medido de José Pedro desde la banda derecha mandaba el balón a la cabeza de Cheli que, de poderoso testarazo, proyectaba el cuero al fondo de las redes introduciéndose éste como una exhalación en la portería contraria colocando el marcador en un contundente 5-0.
Los aficionados votaban de alegría, mientras se coreaban cánticos al son de “campeones, campeones”
Era el delirio, la emoción, el sueño, largamente esperado y buscado, hecho realidad.
Un público entregado con su equipo desde el pitido inicial del encuentro, que quería y pedía aún más tras la contundente “manita” que le había endosado al CP Guareña. Mas, con el trabajo bien cumplido, Antonio Gómez realizaba, en el minuto 84, su primer y único cambio en las filas locales dando salida a Cheli y entrada a Melo en el lateral izquierdo, volviendo a un clásico sistema que no dejara espacios (1-4-4-2), al objeto de evitar alguna sorpresa aislada en los últimos compases del encuentro.
Un total y vigoroso énfasis acometedor el mostrado y desplegado por los delanteros del CD Coria durante todo el partido, que tuvo en el también canterano Rivas, extremo diestro de espacios cortos, regate y buen olfato goleador, a un estilete que no dejó de incordiar a pierna cambiada la zaga guareñense en toda la tarde
Junto al veteranísimo Luis, extremo izquierdo de raza y carácter, dotado de un guante en la zurda y un distinguido oportunismo de cara al marco contrario, que le tocó lidiar bravamente en este encuentro con la pareja de centrales pacenses
Y finalmente, el espigado ariete Cheli, delantero centro a la antigua usanza, de prominente zancada y buena colocación, capaz de hacer fácil lo difícil y viceversa, además de ser un excelente y eficaz rematador de cabeza que, desplazado hacia la banda derecha en esta ocasión, tuvo la oportunidad de demostrar su valía goleadora cerrando la cuenta en el marcador.
Un plantel de retaguardia también en el banco
Antonio Gómez, contaba con jugadores veteranos como Mario, que podía alternar la portería, al estar lesionado el legendario Arturo, con su polivalencia en la medular, derivado de su buen despliegue físico y calidad técnica, y el mismo Chano, la magia y la técnica convertidas en arte puro; pasando por los jóvenes canteranos como Chema, defensa de fuerza y contundencia; Bermejo, centrocampista de talla, técnicamente muy bien dotado, que gustaba variar el juego en corto con sus primorosos cambios de juego de balones en largo; hasta los delanteros Alberto, la velocidad personificada por la banda derecha, el regate en carrera o la habilidad para dejarse caer mecido por el viento, y Montero, jugador técnicamente también habilidoso, de garra y viveza, al que le gustaba cualquier dorsal por debajo del once.
Y, con el minuto 90
el pitido que ponía fin al encuentro y a la consecución de la victoria del conjunto del CD Coria que, a la postre, había sido quien más lo había merecido, pues fue el que más entrega puso sobre el terreno de juego, el que con más insistencia buscó el marco de la portería contraria y, en definitiva, el que más creyó en el triunfo final para alzarse con este primer envite de la eliminatoria del encuentro de ida de la Promoción de Ascenso a Tercera División del Fútbol Nacional.
- Fueron momentos de lágrimas para unos, pero también de exultación para otros, incluso de invasión de campo para decenas de aficionados que querían abrazar y agradecer el esfuerzo de sus jugadores que se habían vaciado durante 90 intensos minutos, “molto longos”, en el bastión del Campo de La Isla para detrimento de los intereses del contrario, y porque veían cumplido un sueño que estaba a punto de hacerse historia.
La proeza estaba conseguida, pero aún restaba el partido de vuelta en el Estadio Municipal de Guareña.
Partido de vuelta
Un campo en el que el CD Coria redoblaría su gesta, con otro encuentro histórico de heroísmo, que concluiría asimismo con la victoria a domicilio del conjunto cauriense por un imperativo 1-2, que ponía la eliminatoria global en un contundente 7-1, y tras el que llegaría la apoteosis final de la afición entonando el alirón en tierras pacenses, con los jugadores abrazados saludando a sus fieles seguidores desde el mismo anillo del terreno de juego.
Vuelta a casa con el primer ascenso a Categoría Nacional
El regreso y la llegada a la Ciudad de Coria fueron una fiesta, con numeroso público esperando a los triunfadores en su recorrido heroico por la localidad para festejarlo hasta llegar a la plaza de San Pedro, donde más de un centenar de personas les recibieron al son de “Campeones, Campeones…”, tras provocar éstos el delirio entre los aficionados con el triunfo en sendos encuentros de la Promoción de Ascenso a Tercera División Nacional, y ver así, de esta manera, consolidados tantos años de esfuerzos y sacrificios del Club de Fútbol decano del Valle del Alagón; siendo recibida la plantilla en el Ayuntamiento por la Corporación Municipal, para posteriormente saludar desde el balcón a los eufóricos aficionados que poblaban la plaza consistorial.
Jugadores de leyenda que lograron inscribir el nombre del CD Coria
Por primera vez, en la categoría nacional aquella primavera de 1987.
- Que aún hoy siguen estando en la mente de todos los buenos aficionados, y que siguieron demostrando su clase con su magnífica primera temporada cosechada en el Grupo XIV de la Tercera División del Fútbol Nacional que siempre les correspondió.
- Unos legendarios jugadores que dejaron su imborrable huella en el terreno de juego cauriense.
- Hombres que entraron a formar parte de la historia del fútbol de este club cacereño desde hace ahora más de treinta años, hasta el punto de haberse convertido en actores fuera ya de su tiempo.
Asociación de Veteranos Caurienses de Fútbol
Jugadores de gesta, queridos y admirados, silbados y protestados, que siguen interpretando hoy día su fútbol de siempre allá por donde aún el físico y la técnica se lo permiten, a través de su afiliación en la Asociación de Veteranos Caurienses de Fútbol, desde la que siguen defendiendo los colores celestes del Club y de la Ciudad de Coria en cualquier lugar donde se les requiere para disputar partidos benéficos o para competir en torneos de veteranos.
Una responsabilidad, de singular honor, de la que sienten, lo mismo que su eterno Presidente, Aurelio Gutiérrez Luengo, “satisfacción, orgullo y alegría, al haber conseguido el primer ascenso de la historia del CD Coria a la categoría de la Tercera División de Fútbol de España”, como un hito cuyos jugadores de entonces y socios actuales deseamos y esperamos que dicha efeméride vuelva nuevamente a repetirse, 39 años después, pero esta vez con el equipo de las Vegas del Alagón, liderado por el hijo del anterior, Aurelio Gutiérrez Rodríguez, consumando la promoción de ascenso a la categoría de bronce del fútbol español como es la Primera Federación de la RFEF.
Gratos recuerdos aquéllos
De insumables horas de entrenamiento, de frío con heladas y de lluvias con barro, de domingos de triunfos y también de derrotas, de jornadas enteras de autobús, y de algún que otro chiste inacabado, o de temporadas en las que se obtuvieron muchos premios y galardones: copas, medallas y placas que, actualmente, reposan, de modo expositivo como un regalo para la memoria, sobre las estanterías del Museo del CD Coria desde que el deporte rey irrumpiera en el municipio allá por los años 50, tras la construcción del Campo de Fútbol La Isla (1953), pasando por la disputa de las primeras competiciones oficiales (1964), y su constitución definitiva como club federado (1969) hasta nuestros días.
- Abierta, por tanto, ha quedado la caja de los recuerdos, siempre gratos porque pertenecen a nuestras edades más preciadas, la adolescencia y la juventud que, desgraciadamente, ya empiezan a ser antaño.
Por ello, este artículo quiere rendirle un sincero homenaje
A todos los compañeros que compartimos vestuario aquella histórica temporada, así como a todos los jugadores que han vestido la elástica celeste, por haber dedicado una parte de sus vidas a defender con tesón, habilidad y maestría los colores y el escudo del equipo de fútbol de la Ciudad de Coria en sus distintas categorías.

Plantilla CD Coria 1986-87

Arriba, de pie de izquierda a derecha: Antonio Gómez (Entrenador), Arturo, Infante, Mario, Cheli, José Pedro, Bueno, Rico, Bermejo, Manolo, Chano y Aurelio Gutiérrez (Presidente). Abajo, agachados de izquierda a derecha: Juanmi, Montero, Luis, Melo, Javi, Alberto, Chema y Carlos.
Fotografía Equipo CD Coria, 24/05/1987

Arriba, de pie de izquierda a derecha: Juanmi, José Pedro, Infante, Cheli, Bueno, Rico y Manolo. Abajo, agachados de izquierda a derecha: Carlos, Luis, Rivas y Javi.

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